jueves, 7 de mayo de 2015

Argjj, humanos.

Estaba ayer en clase viendo al profesor hablar de cohetes (estudio Ingeniería Aeroespacial) y me reafirmé en lo mala gente que somos. Egoístas, guarros, rencorosos, poco éticos. Humanos.

Resulta que en 2007 los chinos decidieron probar un misil antisatélites.
Le dieron bien, parece, y la órbita donde éste se encontraba quedó así:



Inutilizable.












Y esto teniendo en cuenta que ya de por sí había más mierda ahí arriba antes.
Es un poco triste pensar que ya no solo tenemos hecho mierda el planeta por dentro sino también por fuera. Vivimos en la mierda y rodeados de mierda.

Somos egoístas. Los chinos querían probar su misil y punto. Quiero algo, lo consigo y que se jodan.
Y al fin y al cabo la mayoría de la gente es así, ¿no? Porque, por ejemplo, casos de corrupción en España tenemos para dar y regalar.

Cierto es que no puedo tachar de egoísta a todo el mundo o a todos los gobiernos. Hay gente buena, pero está tan lejos que se olvida que está.
En mi viaje de cinco días a Finlandia, mi compañera de intercambio se escandalizaba cuando yo le hablaba de los casos de corrupción y de la indiferencia de la mayoría de la gente. Aquí eso no pasa, me decía ella, y si pasara, se aclararía y se llevaría a justicia de inmediato.

Otro ejemplo de diferencia de mentalidad entre países es el que nos contaba un profesor de bachillerato: "Cuando estuvimos de viaje con los chicos del nocturno en Alemania, fuimos a un parque que tenía hamacas colgadas, para quien quisiera echar allí el rato, y un alumno me preguntó que por qué la gente no se las llevaba a sus casas, que el lo haría".

Siempre es mejor tenerlo en tu casa que al aire libre para compartirlo, ¿no?
En fin. Quizá el problema es la educación, como dice mi amigo Fernan. Hay que cambiarlo todo desde la base, desde la educación, para que tenga repercusión. Porque no es normal que haya países como Alemania o Finlandia con una educación y un respeto ejemplares, donde dejábamos el abrigo y la mochila en medio del pasillo del instituto mientras íbamos a comer porque nadie te los iba a quitar, y que en España si parpadeas en el metro quizá te roban un riñón.

Yo de pequeña le decía a mi madre que de mayor quería cambiar el mundo, que para eso qué tenía que estudiar. Y ella se reía de mí. Normal. No hay manera, shurs.
Dado que eso no se estudia y que no voy a salir yo sola a la calle con una pancarta y un megáfono, pues intentaremos conseguir cosas poquito a poquito.

Gente ordinaria consigue cosas extraordinarias.


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Resulta que he vuelto a conciliar el sueño gracias a un regalito muy especial que me han hecho.
<3
Así que usaré mi tiempo libre de vagueo para ñordiescribir.


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