Y es que era todo tan fácil cuando eramos pequeños... La cosa se resumía a ver dibujitos, jugar con mis primos, ir al campo de la tía Mili, y usar el ordenador -que lo más diver eran el Paint y el CD-ROM del juego de El Lince en mi época... y hablo de mis 12 años-.
Desde juegos de mesa hasta juegos inventados, por dios, que creatividad no nos faltaba. Si nuestros padres no nos querían regalar el Monopoly nos lo hacíamos nosotros de papel, que tiempo teníamos de sobra (al final a mi madre le di lástima y me lo regaló hehe); y hasta separar los caracoles que paseaban por el muro de la parcela de mi tía e intentar pegarlos de nuevo era un perfecto pasatiempo.
Y ahora estoy aquí, en un descanso antes de comer, después de cuatro horas y poco estudiando... y las que me quedan hoy, mañana, y el resto de mi vida hasta que me gradúe. Que los posibles futuros ingenieros no tenemos vida ya.
Así que ese pequeño flashback con mi Jenni esa noche fue una buena forma de desconectar de ahora y volver a aquellos tiempos. Y los aproveché muy bien, no como los doceañeros de ahora -maemía-.
Ahora tienen de todo y, sin embargo, les falta de todo. Lo peor es ver que mientras a estas edades ya van guarreando algunos, no todos, que tengo una hermana y no la quiero incluir aquí... espero... a mí a los 12 los nenes me daban asquete. Asquete en el sentido de ¿cómo puede alguien querer besar a otra persona? ughhh.
Que también es verdad que yo empecé a pensar en esas cosas un poco más tarde que el resto, pero es que los de hoy en día empiezan demasiado temprano, creo yo. Y se pierden tantas cosas.
Pero bueno.. las épocas cambian, la gente cambia, lo que era típico pasa a ser lo opuesto a lo típico actual... me siento un poco abuela en estos momentos.
Y lo que daría yo por volver a mis ratos de sofá viendo dibujitos y pidiéndole a mi madre 'un desayunito porfi porfi'.
Pero bueno. Estamos aquí y ahora, y lo que tengo que hacer es
Y así sucesivamente.

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